viernes, 26 de octubre de 2012

Cuchillo en Moby Dick - Madrid, 25-10-2012



Desde que los conocí, hace aproximadamente dos años, en la presentación de su magnífico EP “Duat”, publicado entre su primer disco homónimo y “Encanto”, el cual presentaron anoche en Madrid, no he podido resistirme a asistir a todas las actuaciones programadas aquí. Los conciertos de Cuchillo tienen esa facultad de arrastrarte hasta su terreno de forma irremediable, metiéndote en su universo psicodélico y elegante de interminables melodías punteadas y voces delicadas.

¿Cómo juntar solos de guitarra afilados, toques de psicodelia desértica y paseos por el parque? Cuchillo tienen la solución. A razón de la presentación de su segundo álbum, ayer ofrecieron un concierto difícil de olvidar, plagado de momentos oníricos, densos y embriagadores que, como he dicho, juntan la delicadeza de un estribillo primaveral con la inquietud y pesadez de infinitos y áridos pasajes instrumentales de notas afiladas.

Aquí podéis echarles un vistazo. Eso sí, que nadie se deje engañar por la delicadeza de sus grabaciones en estudio; sus conciertos son mucho más, puesto que explotan esas melodías hasta el extremo, dotándolas de una pesadez y una profundidad definitivamente hipnótica. Si tenéis la oportunidad, nos os los perdáis, merecen mucho la pena.

martes, 16 de octubre de 2012

Allelujah!

Cierto, no estoy siendo lo prolífico que me gustaría. Después de más de dos meses, aquí está mi segundo post. Tal y como comencé este blog, cualquiera, yo el primero, hubiera pensado que aquí sólo había espacio para hablar de política y economía. Pero este texto trata sobre cómo uno, sin querer, acaba encontrando lo que necesitaba justo cuando lo deja de buscar.

Lo que he encontrado se llama Allelujah! Don't Bend! Ascend!, el disco que la banda canadiense Godspeed You! Black Emperor ha publicado tras doce años de silencio. Para mucha gente el lanzamiento de este álbum será un acontecimiento, puesto que Godspeed es una banda que entre los años 1994 y 2002, publicó cinco impecables discos, con una propuesta grandilocuente, que trasciende el concepto de disco de pop/rock tradicional para ofrecer propuestas de escucha abierta y exigente. Con pasajes (difícil llamarlas canciones, a veces) de hasta media hora de duración, que rompen con el prototipo de canción pop. Su propuesta se hace aún más arriesgada cuando uno se acerca a ellos en sus ediciones en vinilo, puesto que no ofrecen ninguna pista de cuál es el orden de escucha de la obra: existen títulos de cada pasaje, pero la etiqueta de cada cara del disco no permite saber cuál es la cara A o la B, ni aparecen los nombres de las pistas en éstas.

El caso es que siempre fue una banda que resonó en mis oídos, me fui comprando algún disco, pero no generé ningún tipo de pasión por ellos. Supongo que no entraron en mi vida en el momento oportuno. Con todo esto, aparece una fecha en Madrid (30 de octubre) para su nueva gira y cierta gente de cuyo criterio me fío, me recomienda el concierto. Yo me lo pienso, lo anoto y lo meto en mi lista de “yaverés”, hasta que aparece un twitt en mi TL que enlaza directamente a la escucha de su último disco, mencionado anteriormente. Entonces todo adquiere una nueva perspectiva y el concierto se convierte en prioridad.

Con tan sólo cuatro canciones, el disco se convierte en una obra inmensa. Si habéis prestado atención a lo que he dicho antes, llegados a este punto podréis imaginar que estas cuatro canciones bastan y sobran para ofrecer más de 50 minutos de escucha intensa, capaz de dejar exhausto al oyente más paciente. No se trata de una obra fácil. Pero si logras escuchar los 20:17 minutazos de Mladic, primer corte del disco, lo que no te va a dejar es indiferente y, con un poco de suerte, con ganas de más… Eso sí, tal vez después de un descanso.

Mladic es una canción intensa, profunda y oscura, con un constante tempo creciente y que tira de ti hasta puntos donde tal vez te crees incapaz de llegar. Aparece de la nada, con notas constantes, reverberaciones, cuerdas, distorsiones y pizzicatos que recuerdan a pequeños diablos juguetones pellizcando tus oídos provocándote malévolas cosquillas estereofónicas (¡toma ya!). Aparecen entonces notas esperanzadoras que rompen en un caos de pesadas guitarras y melodías trascendentes, guiándote hasta el definitivo tono épico de la canción, en donde aparece lo más parecido a un estribillo que se va a escuchar en todo el disco. Un estribillo que explota en un ritmo de tonos orientales, percusiones balcánicas, redobles imposibles y acoples sonoros que llevan tus tímpanos al extremo. Todo esto dejando espacio para la percusión oriental, casi bailable, gitana, en donde los vientos son sustituidos por imposibles distorsiones sonoras y ritmos de profundidad épica.

Hablar de Mladic es casi como hablar del disco entero (sin desmerecer uno sólo de los otros tres cortes) y por tanto, igual de cansado y difícil de explicar; por eso os dejo aquí el disco y os invito a juzgar por vosotros mismos. Yo ya tengo mi entrada…